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Por: Miguel Barrios

Otra sanción a la Clínica Laura Daniela por compra de Survanta

Secretaría de Salud del Cesar impuso multa de 3.000 SMLV. Medicamento fue aplicado a 16 bebés que fallecieron.

 Una nueva sanción le fue impuesta a la Clínica Integral de Emergencias Laura Daniela en Valledupar por la compra irregular del surfactante pulmonar Survanta falso, que le fue aplicado a los 16 bebés prematuros que fallecieron en este centro asistencial entre junio de 2016 y enero de 2017.

Se trata de una multa de 3.000 salarios mínimos diarios legales vigentes que le impuso la Secretaría de Salud del Cesar por haber adquirido el medicamento a través de la distribuidora VC Medical, que no estaba autorizada, ni tenía registro en dicha dependencia.

En noviembre de 2017 la clínica fue sancionada por la Superintendencia Nacional de Salud, por los mismos hechos, con multa de 1.000 salarios mínimos, unos $737 millones.

El organismo sancionó la inadecuada adquisición, distribución y suministro de medicamentos en condiciones de calidad y seguridad en la unidad de cuidados intensivos neonatal.

“Identificamos que esta clínica incumplió las reglas de fármaco-vigilancia. Para la Superintendencia estas fallas ponen en peligro la salud y vida de los pacientes hospitalizados en la UCI neonatal y los demás servicios donde no se cumplen los protocolos de seguridad”, indicó la Superintendencia.

En desarrollo de la investigación, la Supersalud pudo establecer, que pese a que la Clínica tenía definidas algunas especificaciones técnicas y administrativas frente a la adquisición y recepción de los medicamentos Survanta y Synagis, no se sujetó a sus propios manuales diseñados para la gestión del servicio farmacéutico.

La Fiscalía que adelanta una investigación por este caso, relacionó que “tanto la Clínica Laura Daniela, que es una empresa privada, como el hospital Rosario Pumarejo de López, que es una entidad pública, le compraron a unos distribuidores, Farmapos y VC Medical SAS, un medicamento Survanta, que no podía ser vendido por estos, porque el laboratorio Abbvie que lo fabrica tiene unos clientes plenamente identificados que son los únicos que están  autorizados para la venta del mismo”.

Sostuvo que “de manera que si estas personas no le compraron al laboratorio, significa que lo adquirieron en el mercado negro, se lo compraron a un vendedor no autorizado, más aun cuando se pudo establecer posteriormente que el mismo medicamento que ellos vendieron tanto a la clínica como al hospital, después de realizar un análisis físico-químico, se obtuvo que no era conforme, es decir que estaba adulterado o falsificado”, indicó el organismo de investigación.