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Por: Dalida Orozco Ramos

Costra negra, enemiga silenciosa de las murallas de Cartagena

Estudio de la Universidad de Cartagena alerta sobre el monitoreo de la parte interna de la edificación. Los académicos hacen un llamado sobre el impacto de Transcaribe.

La presencia de microorganismos que estarían deteriorando la parte interna de la muralla de esta capital mantiene en alerta a los habitantes de la capital de Bolívar sobre el estado actual de uno de los íconos patrimoniales más importantes de La Heroica y el país.

Un estudio revelado por la Universidad de Cartagena entregó detalles sobre la presencia de la denominada ‘costra negra’, una especie de ‘cianobacterias’ que habitan y se alimentan de la roca coralina de la que está hecha la muralla, y que a largo plazo podría generar graves daños en la estructura del cordón amurallado.

Según Ayda Barbosa, directora del Laboratorio de Investigaciones en Catálisis de Materiales de la Unicartagena, la divulgación de este estudio no busca generar pánico entre la ciudadanía, sino llamar la atención de las autoridades sobre la necesidad de actualizar los mecanismos de monitoreo de la parte interna de la muralla.

“Por fuera puede parecer muy embellecida, casi perfecta, pero por dentro ya está deteriorada, y necesita intervención urgente. Todas las fortificaciones en Latinoamérica que están sometidas a un clima tropical marino son afectadas por esta corrosión biológica conocida científicamente como ‘biofilm’, por eso es fundamental utilizar mecanismos tecnológicos y hacer estudios físicos y químicos que nos permitan conocer el estado, posibles daños y riesgos a los que están expuestas estas construcciones de más de cuatro siglos”, puntualizó la investigadora y docente del programa de química.

Barbosa explicó que los baluartes de Santo Domingo y Santa Catalina, que son dos de los más antiguos construidos en la ciudad, podrían ser los más expuestos a esta película de microorganismos.

¿Qué hacer? “La patología está avanzando, y por eso en este momento emitimos el grado de alerta para que se redoblen los esfuerzos. Se necesita mayor voluntad local, nacional, y hasta internacional para poner en marcha un plan de contingencia frente a esta situación”, sostuvo la investigadora.

Sobre las medidas que podrían frenar el avance de esta especie de patología en las murallas, la docente precisó que lo ideal es cubrir el cordón amurallado con una pintura autolimpiante, que ya han desarrollado- a escala de laboratorio- investigadores de la Universidad de Cartagena con el acompañamiento de científicos italianos y de otras ciudades del país.

“Hay que proteger la muralla de la bioreceptividad y la ‘costra negra’. La gente tendría que acostumbrarse a ver su muralla coloreada, pero esto evitaría su deterioro paulatino”, agregó.

Aunque el costo de esta operación de pintura especial, que requiere un lavado y limpieza previos, no ha sido revelado.

“Desarrollar un material que tenga autolimpiante y todos los componente que se requieren para controlar el avance de la costra negra ya es posible en nuestra ciudad”, dijo la investigadora.

A través de un comunicado, la Escuela Taller de Cartagena, entidad encargada de la administración de los monumentos en la ciudad, señaló que un diagnóstico realizado en el 2016 concluyó que “estructuralmente el recinto (amurallado) se mantiene estable, en un alto porcentaje, considerado en el 76%, solo un 24 por ciento presentan una mayor concentración de patologías”.

Otro de los aspectos que preocupa a los investigadores del centro académico, es el caso omiso que han hecho las autoridades locales sobre el impacto que las vibraciones de los busetones de Transcaribe producen sobre las murallas. Jorge Luis Álvarez, docente de la facultad de ingeniería civil, aseguró que las recomendaciones hechas por la academia no han sido tenidas en cuenta.