Barranquilla

Pelea de pandillas bajo la lluvia, una problemática que no da tregua

Habitantes de varios sectores de Barranquilla y Soledad han expresado su preocupación. Autoridades adelantan acciones para controlar estos episodios.  

Preocupación, desesperanza y miedo. Esas son las sensaciones que, desde hace varios meses, reinan entre los habitantes de los barrios Las Cayenas, Los Robles y Siete de Abril, en la zona de conurbación entre Barranquilla y Soledad, a causa de los enfrentamientos entre pandillas en medio de la lluvia.

Esta situación se ha convertido en algo recurrente; razón por la cual, se ha “robado” la paz y tranquilidad en estos sectores cercanos a la avenida Circunvalar, una de las principales arterias viales de Barranquilla y su área metropolitana.

Cada vez que llueve, los integrantes de distintas bandas o pandillas convierten la vía en un “campo de batalla” para lanzarse objetos contundentes. Incluso, en algunas oportunidades se han presentado agresiones con armas blancas, a pesar de la intervención de las autoridades.

Esta problemática ha ido más allá. Según manifestó la comunidad, esto ya no solo se presenta cuando cae la lluvia, sino que en cualquier momento puede haber disputas, agresiones, hurtos e intimidaciones por parte de grupos de jóvenes.

 

Sandra* vive en el barrio Las Cayenas y relató el “calvario” por el cual atraviesa ella y todos los que viven en la zona. Aseguró que, en muchas ocasiones, los enfrentamientos son protagonizados por jóvenes que llegan desde otros barrios con este fin.

“Estamos un poco preocupados ante tanta violencia en este sector. No podemos ver que viene un aguacero porque estamos alerta, la situación ha pasado a mayores: rompen vidrios, nos atacan, no nos dejan caminar por los lugares”, dijo la mujer.

Además, aseguró que en su caso sus hijos menores de edad sienten mucho temor cada vez que escuchan algo, porque piensan que son los enfrentamientos y prefieren esconderse en sus viviendas.

“Es preocupante la situación, como comunidad queremos paz. No le encuentro lógica a la tiradera de piedra, mi temor es que le vayan a hacer daño a uno de mis hijos. Se ven hasta más de 100 personas tirándose piedras, no se puede hacer nada porque empiezan a atacar”, agregó.

A través de la línea Wasapea a EL HERALDO recurrentemente llegan reportes sobre este tipo de hechos. En uno de esos mensajes, un ciudadano solicitó la intervención “urgente” de las autoridades competentes.

“Ya no aguantamos más. Cada vez que llueve se forma la tiradera de piedra; si uno se acaba de bajar del bus, no puede pasar, uno tiene que esconderse. Vivimos con temor, con pánico, uno en la noche no puede salir, no puede hacer nada por la inseguridad que han causado estos muchachos”, explicó el hombre, quien prefirió reservar su identidad.

Intervención de autoridades

El jefe de la Oficina para la Seguridad y Convivencia Ciudadana, Nelson Patrón, explicó que en los últimos tiempos se ha venido presentando ese fenómeno de enfrentamientos entre grupos que residen en Las Cayenas y barrios cercanos, contra los grupos del barrio Los Robles, en el municipio de Soledad, situación en la que han venido trabajando para contenerla.

El funcionario aseguró que con los jóvenes que hacen parte de la jurisdicción de Barranquilla se viene adelantando un “trabajo importante”. Además, se han hecho acercamientos con la Alcaldía de Soledad para trabajar de manera conjunta en cómo generar algunos espacios para que estos jóvenes puedan resolver sus conflictos de una manera pacifica o diferente a la que actualmente utilizan cuando se enfrentan en la Circunvalar.

“Esa parte de Los Robles no nos corresponde, pero hemos venido dialogando con la Secretaría de Gobierno de Soledad para trabajar de manera conjunta en acabar este conflicto que no va a llevar a ningún camino bueno para estos jóvenes, hay que encontrar métodos distintos de resolver conflictos y buscarles alternativas para que en vez de enfrentarse lo hagan en un acercamiento de manera distinta”, expuso Patrón.

‘Plan Lluvia’

Por su parte, la Policía Metropolitana de Barranquilla indicó que en lo corrido de este año se viene realizando un trabajo articulado con la Oficina para la Seguridad y Convivencia Ciudadana que han denominado ‘Plan Lluvia’.

A través de esa estrategia, la Policía Nacional –en articulación con los promotores de convivencia de la Alcaldía de Barranquilla– hace presencia en la zona y desarrolla actividades y charlas de sensibilización que contribuyen con la prevención de los comportamientos contrarios a la convivencia.

Según las cifras entregadas por la Policía, algunas personas lesionadas y “6 hechos de sangre” es el consolidado de los enfrentamientos que –a lo largo del año– se han presentado en los barrios Ciudadela 20 de Julio, Las Cayenas, Carrizal, El Bosque, Valle y Las Américas, entre otros.

De acuerdo con la entidad, los días viernes, sábado y domingo –entre las 12:00 a. m. y 06:00 p. m.– se presentan el mayor número de enfrentamientos.

Para esta situación, la Policía realiza acciones previas de acercamientos a los jóvenes en condición de riesgo, a quienes se les socializa el programa ‘Jóvenes a lo Bien’ y los invita a que se vinculen aportando ideas que conlleven a la sana convivencia dentro de los barrios donde se vienen presentando los diferentes enfrentamientos.

Así mismo en coordinación con el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) se vienen adelantando cursos para capacitar a estos jóvenes en condición  de riesgo.

La falta de oportunidades, una de las razones de este comportamiento entre jóvenes: expertos

Este tipo de conductas, de acuerdo con expertos consultados por EL HERALDO, corresponde a un fenómeno de falta de oportunidades y estudios, entre otros.

Edimer Leonardo Latorre Iglesias, doctor en sociología jurídica y profesor del programa de Sociología de la Universidad del Atlántico, explicó que esta problemática se relaciona al fenómeno conocido como los ‘Nini’ (ni estudian ni trabajan), por lo que son fácilmente de inducir por estructuras alterables que sobre todo se presentan en los barrios populares.

“Es un fenómeno que permanentemente es reiterado, cada vez que llueve en Barranquilla salen y se agarran a piedras entre facciones rivales. Ellos demuestran la pervivencia de subculturas de la violencia, enraizadas en estas expresiones se puede decir que de delincuencia juvenil”, expuso.

Para Latorre, Barranquilla es una ciudad que cuenta con “dos realidades” que perviven entre sí. La primera corresponde a la ciudad del progreso y la narrativa del desarrollo, mientras que la otra es “absolutamente” precarizada, que se encuentra inmersa en patrones de pobreza de hambre, de miseria, que generan o cultivan formaciones criminales.

“Obviamente si tú no tienes comida, estás asediado, es fácil que en este contexto se presenten en esos actos de violencias. La ciudad necesita más inversión en educación, hay que tener en cuenta lo social y el impacto, volcarnos a lo social e ir a esa Barranquilla pobre, hundida en la miseria, integrando la comunidad, generando opciones para los jóvenes para que ellos estudien y trabajen”, agregó.

Por su parte, el sociólogo Jair Vega expresó que esta conducta es “una expresión” de una población que vive al margen de la sociedad, a la cual las instituciones no están llegando y no están siendo incluidas en los procesos.

“Me refiero a que regularmente estos pandilleros deberían estar en instituciones desde el comienzo de su formación, educación técnica y universitaria, en alternativas de empleo, de crecimiento, de recreación, que por supuesto no tienen accesos. Esto no se da en los barrios más ricos sino en los marginalizados, no es una condición natural, sino producto de factores estructurales de exclusión de la sociedad”, dijo.

De este modo, indicó que al negar “que este fenómeno existe” y tratarlo solamente desde las acciones policivas: “No se le hace el seguimiento a la parte social y crear otras alternativas para darles oportunidades”.

Los pactos de no agresión firmados por intervención del Distrito

En Barranquilla, la Oficina para la Seguridad y Convivencia Ciudadana está trabajando con alrededor de 2.200 jóvenes ya caracterizados, han atendido individualmente a 1.070 jóvenes y realizado pactos de no agresión entre grupos de distintos barrios (390 jóvenes).

“En estas intervenciones los jóvenes han aprendido a resolver sus conflictos de manera distinta, pacífica. Sin llegar a una agresión, con el equipo psicosocial y el equipo de la estrategia ‘Vuelve y Juega’ se busca y se les entregan heramientas para que sepan cómo resolver sus conflictos, atendiéndolos desde su núcleo familiar”, explicó Nelson Patrón, jefe de la Oficina para la Seguridad y Convivencia Ciudadana.

A través de esta estrategia, los jóvenes se ubican en diferentes actividades que van de acuerdo con sus gustos, en articulación con las distintas secretarías que hacen parte del gabinete distrital.

Además, se viene trabajando un tema de nano-franquicia enseñándoles de manera técnica cómo fortalecer los emprendimientos que tienen. Hay siete grupos de emprendimiento que tienen una capacitación especial por parte del Sena.

“Desde la Alcaldía los acompañamos para que sigan un camino distinto al de la conflictividad al de estar en la calle sin hacer nada, sino que generen ingresos con base en las ideas que ellos mismos tienen”, aseguró el funcionario.

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