Barranquilla

En video | Barranquilla recupera la memoria histórica del Centro

En unos meses esta zona sufrirá cambios en sus edificaciones como parte de la renovación urbana que se adelantará.

En unos meses el Centro de Barranquilla empezará a recuperar las suntuosas edificaciones republicanas, de estilos neoclásicos, y las plazas que enmarcan la historia del siglo pasado.

El propósito es preservar el valor patrimonial y cultural de cada una, ya que por años han pasado inadvertidas, a la merced del comercio informal.

La recuperación también consiste en impulsar la  economía y controlar el espacio público, según manifiesta el alcalde Jaime Pumarejo.

El camino —o por lo menos el más indicado para abordar el tema— sería empezar por hablar de la historia de este “núcleo germinal” de la ciudad, que recibe el nombre de Centro Histórico para indicar que la ciudad tuvo un inicio en algún punto determinado.

“La necesidad del conocimiento del pasado de los centros históricos de las ciudades se hace más urgente en los casos como Barranquilla, donde la crisis urbana afectó de manera dramática estos núcleos germinales. Existe, además, la creencia de que la recuperación y reordenamiento territorial de una ciudad comienza con la restitución de los llamados centros históricos”, así lo considera Jorge Villalón, historiador e investigador de la Universidad del Norte.

Villalón dice que es inútil buscar una plaza, una iglesia o un centro determinado en los orígenes de Barranquilla: “Hoy sabemos que el núcleo original es el actual Centro Histórico”.

 En este repaso es importante anotar que el Centro Histórico tiene un largo camino de abandono, al menos eso está escrito en la historia, que detalla condiciones como el fracaso de la industrialización y las migraciones del campo a la ciudad, situaciones que significaron la muerte de la zona del Centro Histórico.

En efecto, la naciente industria de Barranquilla, que creció en la primera mitad del siglo XX, perdió su impulso y comenzó a decaer de manera dramática ocasionando un desempleo estructural “que sigue llevando a la gente a buscar en el Centro alguna posibilidad de subsistencia con improvisadas toldas para vender todas las cosas imaginables”.

“El deterioro del Centro Histórico de Barranquilla es el resultado de un proceso que ya tiene medio siglo”, reitera el historiador.

Por eso, la apuesta es volver a ese núcleo que ha sido deteriorado y que atrajo a mediados del siglo XIX, según cuenta Villalón, a ingleses, alemanes, franceses, norteamericanos, judíos, entre otros.

Para Villalón, el hecho de que haya sido Barranquilla la ciudad que jugara el papel de eslabón con el mercado internacional, y no Cartagena o Santa Marta, significa que esta tenía algo que le faltaba a estos territorios coloniales: un centro de comercio.

En cualquier caso, la voz de la historia es importante, sobre todo cuando nos dice que el pasado del lugar está vivo. “No solo ha sobrevivido la arquitectura republicana, sino el carácter comercial del lugar y su condición de ser un sitio de libres”, precisa.

La reconstrucción

Ahora el siguiente paso es saber que la reconstrucción de ese pasado se enfrenta a una serie de situaciones que se abordarán de la mano de ciudadanos y comerciantes.

La idea es hacer un consenso y pedagogía con habitantes de la ciudad y ocupantes de los sitios que se van a intervenir para que entiendan los cambios y ayuden a preservarlos.

En los planes de la Alcaldía figura, mediante un urbanismo táctico, recuperar y revitalizar la calle 32 desde donde emergerá la Plaza de la Cruz Vieja, un sitio que, según la Alcaldía, evoca el origen de la ciudad.

Además, se busca rescatar el patrimonio de edificaciones como el antiguo Banco Dugand, el Banco Nacional del Comercio, el edificio de la Caja Agraria, la plaza Concordia, el edificio Volpe, Robertico, la plaza San Nicolás, el edificio de Fedecafé,  y devolver los nombres originales a las calles del Centro con el fin de recobrar su identidad. (Ver mapa).

Este plan integral de restauración, que conlleva muchos factores, tiene como objetivo cambiarle la cara al Centro desde la perspectiva de su historia, a través de diferentes dinámicas no solo de renovación, sino también de conservación y rehabilitación urbana del sector.

“Hay activos privados y otros del Estado, la idea es poder invitar a los privados a unirse al proyecto y que sus inmuebles sean parte de esta transformación”, explica el gerente del Centro, Angelo Cianci.

Según Cianci, algunas de esas magnas edificaciones podrá convertirse en sitios de encuentro o en espacios culturales, que podrán disfrutar barranquilleros y visitantes, tal y como sucede en los Centros Históricos de otras ciudades.

Interés cultural

Al ser el Centro Histórico un Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional (BIC NAL), el Distrito tiene la responsabilidad de velar por la protección de este; en concordancia con ello, la Alcaldía, a través de su Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo, incluyó dentro del Plan de Desarrollo 2020-2023 la actualización del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) del Centro Histórico.

El PEMP, como instrumento de gestión del Patrimonio Cultural, permite establecer acciones necesarias para garantizar la protección, conservación y sostenibilidad del sector, y a partir de ahí definir un plan de acción de inversión con sus programas y proyectos (estructurantes y detonantes).

Por otro lado, el Plan de Desarrollo contempla la recuperación de edificaciones patrimoniales emblemáticas ubicadas en el Centro Histórico para uso cultural e institucional de carácter público o privado, como bibliotecas, casas de cultura, centros culturales, auditorios, teatros, museos, salas de exposiciones, espacios para la práctica de artes escénicas, entre otros, así lo explicó la secretaria de Cultura, María Teresa Fernández.

De igual manera, se tiene contemplado el mantenimiento y/o restauración de los bienes culturales muebles ubicados en el espacio público, como el monumento a Simón Bolívar, monumento a la Libertad, a los Enamorados, Jorge Eliécer Gaitán, Elías Pellet Buitrago, el monolito a J.Elbest, el Telecóndor de Obregón. También se encuentran bienes muebles como los cañones históricos y los buzones de correo.

El PEMP permitirá precisar los mecanismos determinantes para la sostenibilidad de los inmuebles. Así como las condiciones y estrategias para que la gente conozca y se apropie de los bienes y de esta manera permanezcan en el tiempo.

Espacio público

En el Paseo Bolívar se harán los estudios de tránsito y de movilidad necesarios para priorizar el peatón como actor principal dejando solo los vehículos para necesidades particulares.

Dentro del alcance se harán intervenciones de nivelación, desarrollo de urbanismo, que incluyen plazas, nodos de encuentro, paisajismo, control de aguas lluvias, iluminación, pavimento articulado, entre otras.

Con la entrega de los mercados Volpe y Robertico, y la inauguración del Callejón de Frutas y Verduras y la Esquina del Arte se reubicarán más de 500 vendedores estacionarios, así se dará inicio “al proyecto más grande de recuperación de espacio público que se tenga presente en la ciudad, dignificando la labor del vendedor y con la firme convicción de organizar a los mismos”, informó el Distrito.

También se construirán ‘Mercados Satélites’ en distintos sectores de la ciudad con el fin de continuar con el proceso de recuperación de espacio público de la ciudad ofreciendo a cada vendedor un lugar donde pueda seguir realizando su actividad económica.

“El gran objetivo del Distrito con la recuperación del espacio público es dignificar al vendedor y ofrecerle mejores condiciones para su trabajo, con un centro más limpio, más organizado y transitable para  sus visitantes”.

Viviendas

En el Centro Histórico, además, se planea desarrollar Viviendas de Interés Social, con la finalidad de impulsar la dinámica urbana y económica, tal y como sucedió en el siglo pasado.

El  piloto para esta estrategia se desarrollará en los edificios del centro que estén en desuso, abandonados o que estén siendo subutilizados.

De acuerdo a los estudios, que ha adelantado la administración distrital, cada uno de los edificios ofrece la posibilidad de desarrollar entre 15 y 30 unidades de apartamento.

Estas nuevas unidades habitacionales se construirán a partir del segundo nivel, buscando que en el primero se pueda desarrollar comercio para la reubicación de vendedores informales.

Edubar será la entidad encargada de estructurar cada uno de estos proyectos y podrá aportar al mismo para poder vencer un “Gap financiero”. “Por medio de un convenio interadministrativo, la Alcaldía, como iniciativa para la generación de vivienda nueva, aportará los recursos que serán de disposición de Edubar para su inversión en este proyecto”.

Finalmente, el piloto propone que estos proyectos se hagan solo en un modelo de preventas con riesgo total al constructor y promotor del proyecto. Se plantea que se desarrollen por medio de fiducia, ya que es el vehículo más seguro que garantiza la estabilidad de los recursos aportados para el desarrollo del mismo.

Actualmente, el estudio de prefactibilidad establece un Gap de $20.000.000 por unidad de vivienda, que sería el monto que debe asumir Edubar en el proyecto.

Los vendedores

Quince, treinta y hasta cincuenta años suman algunos de los vendedores que se sitúan en la calle 31 con carrera 43, conocida como la ‘Calle del Carbón’, en donde el plan de intervención contempla desarrollar un centro gastronómico con las comidas típicas de la ciudad. De hecho su nombre cambiará a  ‘Calle del Sabor’.

Ventura Santiago es uno de los más veteranos del lugar. Vende pescado y está en esta zona desde hace unos 50 años, según sus cuentas. Para él, la posibilidad de una transformación en el Centro lo emociona porque “podría mejorar su condición económica”.

Esa es la opinión de la mayoría de vendedores. Tatiana Acosta, quien atiende el puesto de verduras de su familia, dice, por su parte, que un lugar más limpio permitiría mayores ventas. “Todo entra por los ojos, si tenemos un puesto más bonito, la gente viene más”.

Las condiciones actuales del sector no hacen armonía. El pescado, las verduras y las frutas se juntan en un panorama de malos olores, indigentes, insectos y basuras acumuladas.

“Aquí nos tiran la basura y el agua de las carnicerías, ese olor hediondo es permanente, por eso es bueno que la Alcaldía se interese por nosotros para que cambie esto”, señala Adolfo Peña, vendedor de verduras.

Finalmente, Alfonso Yépez, otro de los comerciantes del sector, pide que la intervención se haga de manera justa y equitativa.

“Lo único que pedimos es que nos den un buen sitio que nos permita seguir trabajando y que no tengamos que parar, porque nosotros vivimos del diario y este virus ya nos ha afectado bastante”.

La calle 32: una clase de historia de la arquitectura a cielo abierto
Calle 32 Hansel Vásquez

La calle 32 también conocida como la calle del comercio era nombrada así debido a la gran actividad comercial que se daba en la zona.

Varios de los principales bancos de la ciudad como el Banco Dugand y el Banco de la República se situaron al margen de esta avenida.

El arquitecto Porfirio Ospino, quien ha estudiado minuciosamente este sector de la ciudad, se refiere a la calle 32 como “hermosa”.

Cuenta que en la década del 50, el Banco de la República fue trasladado al Paseo Bolívar (donde hoy funciona la Alcaldía) y con ello se ubicaron alrededor los nuevos bancos con edificios modernos como el Banco Popular, donde hoy funciona la Secretaría de Educación.

“A la entrada del primer piso había un mural del pintor Alejandro Obregón que tiempo después fue llevado a la Antigua Aduana”.

La misma suerte tuvieron otros murales traídos de Francia que estaban ubicados en el lobby del Banco Dugand que también usaba iconografía clásica como un Mercurio de pies alados que era la versión romana de Hermes, el dios del comercio y los viajeros.

“En general en el Centro se puede apreciar una clase o un libro de historia de la arquitectura a cielo abierto”, asegura Ospino.

Entre los principales proyectos de la administración se encuentra el rescate de esta calle patrimonial, a través de urbanismo táctico, una herramienta que busca de manera sencilla contribuir a la recuperación de espacios, revalorizándolos y dándoles un uso nuevo. Además que esta es una manera de planear y transformar la ciudad pensando en la comunidad. Esta misma idea se adelanta en el Paseo Bolívar, en donde se tiene prevista una inversión de $29.000 millones.

Además se harán los estudios de tránsito y de movilidad necesarios para priorizar el peatón como actor principal dejando solo los vehículos para necesidades particulares.

Dentro del alcance de las intervenciones se hará desarrollo de urbanismo plazas, nodos de encuentro, paisajismo, control de aguas lluvias, iluminación pública, pavimento articulado, entre otras.

El Banco Comercial, evocando a dioses del Olimpo
Banco Comercial Hansel Vásquez

La edificación del Banco Comercial de Barranquilla, situada en el marco de la plaza de San Nicolás y al lado del Banco Márquez, llama la atención porque remata en la parte superior de su fachada con un frontón utilizado para los templos griegos y romanos y unas figuras en alto relieve de dioses del Olimpo, así la describe el arquitecto Porfirio Ospino.

Su historia destaca que el 29 de noviembre de 1904, los accionistas del Banco de Barranquilla afectados por las coyunturas económicas y efectos de la guerra civil de los Mil días resolvieron liquidarlo y fundar otro establecimiento bancario: el Banco Comercial de Barranquilla.

Los accionistas eran casi todos los mismo que habían fundado el Banco Barranquilla en 1873.

El 4 de enero de 1905 los señores Julio Castellanos, Jacob Corssoz, Theodor Prencke, Henry Price, Arturo A. Aycardi y Urbano Pumarejo iniciaron las actividades oficiales del Banco Comercial de Barranquilla, que había sido construido en el papel el 16 de diciembre de 1904. El Banco inició operaciones en la Casa Salazar, ubicada en el costado este de la Plaza de San Nicolás. Para 1907, bajo la dirección del Arquitecto J. Rogers se dio la construcción de su propia sede, costado sur de la misma plaza. La edificación estuvo inspirada en la Iglesia de Nuestra Señora de Magdalena de París.

“A partir de la liquidación del Banco en 1960 el edificio ha venido teniendo otros usos como almacenes de telas y cacharros que lo han degradado introduciéndole en un momento una fachada de vidrio que sellaba su entrada y abundantes y coloridos avisos”, dice el arquitecto Ospino.

Las plazas: De la Cruz Vieja y La Concordia
Plaza de la Concordia Hansel Vásquez

La Plaza de la Cruz Vieja, situada en la carrera 44 con calle 32, es otra de las zonas que hace parte del plan de intervención del Centro Histórico.

De acuerdo con el arquitecto Porfirio Ospino, esta plazuela era la periferia de la ciudad en el año del censo en 1.777. Cuenta que en la esquina noroccidental quedaba el primer cementerio y luego de clausurado y trasladado unos cien años después hacia donde hoy se ubica la iglesia San José y el colegio del mismo nombre, se construyó el teatro municipal Emiliano Vengoechea. Ese teatro fue posteriormente demolido y más tarde se alzó una nueva construcción que fue abandonada, era de propiedad de Don Elías Muvdi. 

La plazoleta Concordia, ubicada detrás de la Torre Manzur, también hará parte del proyecto de recuperación, ya que actualmente es un sitio en el que de manera permanente se ubican habitantes de la calle.

Según narra el arquitecto, esta plazoleta es conocida como la Plaza Gaitán, pues después del asesinato del caudillo liberal en 1948, la ciudad decidió colocar en el centro de ella una estatua de este líder popular y con ella se le dio ese nombre.

Donde funcionaba la Plaza de la Cruz Vieja, el Distrito prevé ubicar un monumento q le haga honor a su historia y así darle la connotación que merece.

Mientras que en La Concordia, se busca darle visibilidad para que pueda convertirse en un atractivo lugar de esparcimiento para los barranquilleros.

Plaza de la Cruz Vieja Hansel Vásquez
El Banco Dugand, fiel a los postulados del neoclasicismo francés

El Banco Dugand llegó a ser uno de los más importantes de Colombia durante la década de los 20.

La edificación, situada en la carrera 32 con calle 43, en el corazón del Centro Histórico, fue comprada hace unos dos años por el empresario Álvaro Correa.

El edificio republicano, fiel a los postulados del neoclasicismo francés, por su importancia, fue declarado Monumento Nacional bajo el decreto 2000 del 1o. de noviembre de 1996.

El Banco Dugand fue construido entre 1920 y 1922 bajo la dirección del arquitecto jamaiquino Leslie Arbouin y con la estética más exigente de la época, según lo documenta la historia.

Aunque este inmueble es propiedad de un particular, el Distrito buscará que pueda ser uno de los sitios que se integren al plan de recuperación.

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