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El callejón de El Meao tendrá una nueva vida

La Alcaldía junto al BID recuperarán los callejones del Centro Histórico de Barranquilla para convertirlos en espacios públicos estratégicos.

El nombre causa gracia, el significado, todo lo contrario. El chiste vive con el asco, la comida con el orín y el olvido con los nuevos necesitados de este sector. El Callejón del Meao, una secuencia de pasillos estrechos en medio de los aún imponentes, pero deteriorados edificios de la Barranquilla del ayer, es una porción del Centro Histórico de la ciudad con un estilo de vida bastante particular debido a la extraña convergencia que hay en su ‘corazón’. No hay necesidad de indagar mucho sobre las razones de su nombre. Preguntarlo es ser indiferente a lo obvio, pero por si hay alguna especie de duda la realidad se encarga de despejarla con una escena grotesca: un retrete gigante a cielo abierto.

La otrora red de finas callejuelas, un sistema comercial que contaba con una fina arquitectura, símbolo del progreso en el que era el punto más importante de la capital del Atlántico, se convirtió en una especie de mercado persa que inicia desde la calle 30 con la venta de todo tipo de objetos decorativos con formas de cisnes coloridos, seguido de barberías, tipos fumando marihuana, venta de frutas en medio de charcos de agua negra, una docena de hombres con la camiseta de Junior divirtiéndose alrededor de un parqués gigante, locales comerciales, una casucha que sirve como bar y el arreglo de maniquís como antesala de una ‘plaza’ de comidas, un lugar lúgubre y feo, que choca y termina con el restaurado y embellecido espacio de la calle 33, a un costado de la iglesia San Nicolás de Tolentino.

Urgen cambios

El nombre del callejón estigmatiza y mucho. En realidad simplemente es una larga carrera (42C) llena de comerciantes y láminas de zinc y polisombras a tres metros de altura (en algunas cuadras) que impiden que lleguen los rayos del sol, pero el daño ocasionado por aquellos que no pueden controlar sus esfínteres, según cuenta la comunidad, ya está hecho. Quizás por eso es que cuando un transeúnte o habitante de calle, sin el más mínimo pudor o sonrojo, decide acercarse a alguna pared arruinada o llena de moho a hacer sus necesidades, el ‘vecindario’ no tarda en ‘linchar’ al ‘villano’ que, por lo general, termina lo suyo y se va sin el mínimo remordimiento. Al unísono se escuchan los gritos y llueven los tomates, tapas y hasta piedras.

“¡Ombeee! Aquí llegan personas de toda clase. Esto se lo orinan, se lo ensucian. Deben ponerle seguridad al sector”, dijo el comerciante Henry Gómez.

“A los callejones es para que les hubieran metido mano hace mucho tiempo.  Los centros de las ciudades siempre son bacanos para la gente que llega”, agregó, por su parte, Richard Valencia.

Los callejones, los otrora centros de la vida social, económica y cultural de la ciudad, lucen un mal aspecto. Josefina Villareal

La solución

La comunidad de este callejón junto a las del número 1 (42A) y (42B) siente algo de envidia. A pocas cuadras, los callejones Pica Pica, Mercado y Progreso lucen una cara más limpia y renovada luego de ser intervenidos, lo que ocasiona una mayor sensación de interés y seguridad en la ciudadanía para caminar por ellos. 

Es por eso que los ‘caimanes’, los hombres que se encargan de ‘pescar’ clientes en la calles para llevarlos a sus negocios, se ven frustrados muchas veces por la negativa de los comensales cuando se dan cuenta de las feas y poco higiénicas condiciones de los restaurantes. 

Su angustia es lógica debido a que en este tipo de locales, oscuros y sucios, comparten espacios con borrachos, aguas estancadas y repugnantes olores.

Josefina Villareal

“Esto lo quieren tener para meter vicio y hacer cosas que no se deben hacer. Nosotros queremos aseo sobre todas las cosas. Aquí llega mucha gente bonita y limpiecita a comer”, dijo Elvina Lara, dueña de un restaurante.

Debido a lo anterior, la Alcaldía distrital, junto al equipo del Banco Interamericano de Desarrollo, busca recuperar los callejones como espacios públicos estratégicos del Casco Antiguo para contribuir a revertir el proceso de deterioro actual del área central, siendo el del Meao el sector principal a hacer el cambio.

“Si el alcalde tiene un lugar adecuado para nosotros, que lo haga. Estamos de acuerdo con que embellezcan la ciudad”, dijo Yolanda Argote.

Esta iniciativa para recuperar los callejones del centro histórico, que en su mayoría eran tiendas de licores, comestibles y pulperías según informes de 1872, es apoyada por la actriz Sofía Vergara.

Josefina Villareal
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