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En San Felipe, Juan Miguel Redondo y su familia terminaron la celebración con la salida del sol.
Jhonny Olivares
Barranquilla

Con sancocho y juegos, vecinos pasaron guayabo de Velitas

Algunos continuaron con la celebración en sus casas. El paseo a la playa en Puerto Colombia fue uno de los planes.

A pesar de la luz natural del amanecer a las 6:06 a.m. de ayer, algunas velitas encendidas en la madrugada por la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción seguían iluminando, apoyadas por faroles que se mantenían firmes en el suelo, otros ya estaban regados en el piso junto con las espermas apagadas, vigilados por niños y adultos que no se dejaron vencer por el sueño.

El panorama anterior indicaba que la primera de las cuatro fiestas, enumeradas por Adolfo Echeverría en la composición de una pista musical e interpretada por Nury Borrás y Diomedes Díaz en dos géneros, había culminado y el guayabo que generó esta celebración apenas empezaba.

Una de las casas donde las velitas se resistían a apagarse era la de Hermes Severiche, en el barrio La Florida. El santandereano, que reside desde hace 18 años en Barranquilla, destacó la tradición de encender velitas en la madrugada del 8 de diciembre, teniendo en cuenta que en el interior del país se prenden, normalmente, en la noche del 7.

“Aquí la tradición es diferente y aprendí de eso. Siempre nos levantamos a las 3:00 a.m. para prender las velitas, pero esta vez lo hicimos junto con la familia a las 4:00 a.m. Ya recogimos unas que ya estaban gastadas, pero aquí estamos hasta que se apaguen todas”, manifestó el hombre.

Mientras que en la calle 72 con carrera 23, del barrio San Felipe, Ana Victoria Rodríguez no solo salió a la terraza con un equipo de sonido, faroles y velas para participar de la celebración, sino que también expuso una figura de yeso que representa a la virgen de la Inmaculada en la puerta de su vivienda.

“Mi mamá fue quien nos trasladó esta tradición y así hemos continuado en nuestros hogares. No saco todos los días la virgen, solo los días en que se celebra desde las 3:00 a.m. que prendemos las velas hasta el amanecer”, dijo la mujer.

La amanecida de los barranquilleros, aunque se desprendía de la Noche de Velitas, tomó un color rojo y blanco alusivo al Junior. Las banderas con el escudo del equipo fueron desplegadas en las ventanas de las casas y hasta se elevaron oraciones por un título del club mientras prendían las espermas. Al menos así lo confesó Juan Miguel Redondo.

“Si las velas se apagan, se vuelven a prender, es una tradición de muchas décadas. Recé por la octava estrella de Junior”, sostuvo Redondo, quien se vistió con la camiseta del equipo de fútbol junto con otro familiar apenas amaneció.

Los vecinos del barrio Las Nieves ríen y celebran en medio de un partido de parqués. César Bolívar

Un juego de parqués

En Las Nieves, si bien el fuego de la vela mermó a eso de las 10:00 a.m. y los faroles quedaron amontonados en los andenes, el volumen de los turbos se mantenía al tope. Mientras que un grupo de cuatro veteranos continuó la celebración con un partido de parqués.

Fueron suficientes cuatro sillas plásticas y una gran mesa que sostuvo el campo de juego del parqués para enfrentarse entre sí, al tiempo que otras personas, entre jóvenes y adultos, se sentaron en el bordillo de una casa vecina para convertirse en espectadores de la disputa amistosa.

Después de encender las velitas en compañía de sus respectivas familias, cada uno se acercó hasta la esquina de la calle 27 con carrera 10, donde se inició la partida a las 8:00 a.m., para pasar el guayabo que produjo la noche del 7 de diciembre.

“Eso es tradicional aquí en Las Nieves. La idea es divertirnos sanamente después de prender las velas, también sirve para entretener la mente un rato, porque hay mucho estrés”, explicó Álvaro Sarmiento.

Aplausos, carcajadas y gritos de alegría daban los participantes a medida que el par de dados rodaban por la mesa colorida y definían el número con el que el jugador avanzaba con su ficha respectiva.

Al final del tercer juego de la mañana, el cual tuvo una duración de media hora, ganó Sarmiento, quien celebró la victoria como un niño, mientras que los otros tres en la contienda pidieron una revancha, la cual fue aceptada.

Iván Guerra, mejor conocido en Las Nieves como ‘Papá Noel’ , pasó el guayabo montado en su moto.

‘Papá Noel’ en moto

A falta de un trineo, el cual se encuentra “en mantenimiento” para entregar regalos el próximo 24 de diciembre, Papá Noel se ‘apareció’ en una moto, vestido con pantaloneta negra, con suéter blanco, en chancletas, con su gorro rojo tradicional y su barba blanca, pero desordenada, por la carrera 11 con calle 26, de Las Nieves.

Se trata de Iván Guerra Gómez, quien llama la atención en su barrio por su apariencia física parecida a la de la figura navideña. De acuerdo con sus declaraciones, disfruta de la similitud, tanto que saca chistes y en esta época trabaja con una fundación entregando regalos mientras va vestido como Papá Noel.

“El 24 me pongo el uniforme y salgo a entregar regalos por el barrio. Eso sí, la barba blanca es original”, manifestó el trabajador independiente en medio de risas, quien agregó que el Día de las Velitas se tomó “unos traguitos en familia y ahora ando buscando un sancocho para el guayabo”.

Momento en el que una familia llegaba a la playa de Puerto Colombia en el mediodía de ayer.

Sancocho y playa

Ese sancocho estaba en La Luz, en la terraza de la casa de Íngrid Aguilar, quien a las 4:00 a.m. sacó una olla grande para preparar la sopa de mondongo, en vez de faroles y velas. Aunque sus hijos sí las encendieron.

“El sancocho no puede faltar un 8 de diciembre después de la celebración de Velitas. Es tradicional para quitar el guayabo a los familiares”, dijo la comerciante.

Con el azul cielo despejado y sin amago de lluvia, algunos ciudadanos que celebraron prefirieron pasar el festivo en la playa de Puerto Colombia, la cual no fue tan concurrida ayer.

Uno de los que se dio el paseo por el sitio turístico fue Leonardo Rodríguez, quien salió con la familia desde Don Bosco, en Soledad, hasta el municipio, después de que se apagaron las velitas. “Siempre se relaja uno con el paseo en la playa, aprovechamos el festivo y llegamos hasta acá”, indicó Rodríguez.

Es así como pasaron algunas comunidades en Barranquilla el día después de la celebración de Velitas, la primera de las cuatro fiestas.

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