El Heraldo
Atlántico

¿Por qué algunos insisten en pasarse por la faja el toque de queda?

Autoridades intervinieron 284 fiestas clandestinas en Atlántico y aplicaron cerca de mil comparendos.

Como si fuera poco la acelerada expansión del coronavirus en el Atlántico –reflejada en los más de 10.000 casos confirmados en el departamento–, los ciudadanos continúan violando las normas de aislamiento social preventivo obligatorio con actos tan insólitos como el hacer una fiesta de quinceañero en plena pandemia.

Pues bien, cuando los 24 municipios del Atlántico se encontraban en pleno toque de queda, una familia del barrio Los Carruajes, de Galapa, invitó alrededor de 60 personas a la celebración de los 15 años de una de sus miembros, en la noche de este domingo. Pese a ser el barrio con más contagios de COVID-19 de este municipio –42 casos–, a la fiesta asistieron decenas de menores de edad, pero también una de las caravanas de la Policía Metropolitana de Barranquilla, que intervino para suspender la celebración e imponer las sanciones correspondientes.

“Estas personas estaban violando completamente todos los decretos (...) Estaban con picó, torta y gente tomando trago en el interior de la vivienda, por lo que se terminó con esa actividad”, detalló el general Ricardo Alarcón, comandante de la Mebar, asegurando que solo algunos tenían tapabocas.

Situaciones similares se repitieron a lo largo y ancho del territorio departamental durante el puente festivo del ‘Corpus Christi’, con un total de 284 fiestas clandestinas intervenidas por las autoridades, de las cuales 70 se registraron en el área metropolitana de Barranquilla, y otras 214 en los demás municipios del departamento, siendo Santo Tomás el municipio en el que más hubo fiestas con un total de 30 registradas.

Así mismo, la Policía de Atlántico tuvo que atender 121 riñas durante el fin de semana, la gran mayoría (45) en Sabanalarga. Sin embargo, el área metropolitana se lleva la bandera con 230 riñas durante el toque de queda que inició a las 2:00 de la tarde del sábado y culminó este martes a las 5:00 de la mañana.

El coronel Hugo Molano, comandante del Deata, se refirió a estas cifras asegurando que “el comportamiento social no estuvo acorde a la norma” y que el domingo fue el día en el que más comparendos se aplicaron a lo largo de los 82 días de aislamiento social.

Para la prueba, durante el fin de semana fueron sancionados 742 ciudadanos que violaron las restricciones en los 18 municipios del área departamental, a los que se les sumaron 242 comparendos impuestos a ciudadanos del área metropolitana.

“El llamado a la comunidad es a que acatemos la disposición en aras de poder disminuir el contagio ascendente que se viene presentando en el Atlántico, y más aún a que en los dos siguientes puentes festivos reorienten estos comportamientos”, dijo el coronel Molano. En operativos.

Por otro lado, durante el toque de queda 18 personas fueron capturadas por incurrir en distintos delitos en Barranquilla y su área metropolitana. En cuanto a los demás municipios, la Policía de Atlántico capturó a cinco personas, incautó cinco armas blancas y confiscó 150 gramos de estupefacientes.

En esto se destaca la captura de Luis Antonio Pedraza Rojano, alias Luchito, en medio de un enfrentamiento entre civiles y la Policía en el municipio de Polonuevo. Ocurrió en el barrio Camilo Torres luego de que las autoridades intervinieran en una riña entre dos hombres en aparente estado de embriaguez, y el capturado prendiera fuego a una motocicleta de la Policía.

También se impusieron 96 órdenes de comparendo por transitar por sitios restringidos y horas prohibidas; y se inmovilizaron 26 vehículos, entre automóviles y motocicletas, cuyos propietarios no lograron justificar su salida a la calle.

Sociológico

Para el sociólogo Jair Vega, la indisciplina social es un modo de desobediencia que sociológicamente es una reacción negativa hacia las normas en la sociedad. “La gente cree que reaccionar frente a las normas es una manera de no legitimar la institucionalidad, este un tema complejo de tratar”.

Para entenderlo, Vega precisa que las normas son acuerdos sociales que hay que profundizar y trabajar, sobre todo en coyunturas como la que enfrentamos actualmente que requieren de un cuidado mutuo.

“Hay grupos de personas que no tienen esa percepción del riesgo y actúan de manera irresponsable frente a ellos mismos y frente a la sociedad. No se puede culpabilizar solo al Estado, hay que mirarlo de una manera ecológica, diferente”.

Por otro parte, para el doctor en sociología Jorge Galindo la elevada tasa de contagio en el Atlántico se ha tratado de explicar a través de la mayor presencia de gente fuera de sus viviendas. Según él los datos en Google (georreferenciación) no apoyan esta hipótesis.

Médico

“La cuarentena permitió ganar tiempo para mejorar los servicios de salud, adecuar planes locales y mejorar comunicación con la comunidad. Pero es insostenible con el paso de los días”, eso indica el epidemiológo Jorge Acosta, quien además señala que es necesario que cada ciudadano sea consciente de la verdadera importancia del problema de la COVID-19.

“El virus existe y la velocidad de contagio sigue siendo alta en Barranquilla y el Atlántico”. Para el especialista el número de fallecidos resulta preocupante, los números que se registran a diario dan cuenta de la respuesta de la comunidad ante la pandemia.

Según él puede deberse a que cada individuo considera que “la enfermedad no está cerca de mí o de mi comunidad”. Acosta cree que las estrategias implementadas por la administración distrital tendrán un efecto hasta dentro de una o dos semanas. Su recomendación es que la comunidad acate las medidas sanitarias y que los mandatarios continúen con estrategias que favorezcan a los ciudadanos.

Convivencia

Para analizar la aparente desobediencia en la sociedad y su influencia en el alto número de contagios, el abogado, experto en convivencia y seguridad Dani Oviedo dice que un problema de salud pública no puede tratarse como un asunto de orden público.

“Un ejemplo simple de lo anterior son los continuos cambios en la estrategia y en las tácticas aplicadas, tal como ha sucedido con el pico y cédula”.

En su opinión no solo hace falta contar los contagiados y los muertos que deja la pandemia, sino que es necesario tomar medidas inteligentes y que respondan de manera específica a lo que está ocurriendo. “¿De qué sirve crear guetos en ciertos barrios si esa gente no tiene que comer? ¿Será que no se van a volar? Esa medida es ineficiente y viola libertades civiles. ¿No sería mejor aislar a la gente en los hospitales de campaña que están listos hace semanas?”.

Oviedo añade que las medidas tomadas por las autoridades deben responder a tratar de evitar infectados y muertos. “Jugar a los dictadores no servirá para evitar que la gente muera”.

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