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El maximalismo, según el interiorista Carlos Pinedo, “hace uso de muchos elementos decorativos sin atiborrar los espacios”.
Orlando Amador Rosales
Ambientes

Una casa maximalista que cuenta la historia de sus residentes

Lograr espacios que mezclen muchos elementos y estilos sin caer en el desequilibrio es posible si se opta por el maximalismo. 

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Entrar a la casa que habita el diseñador de interiores Carlos Pinedo es como sumergirse en el universo del maximalismo puro, una corriente que en el interiorismo promueve la mezcla de diferentes estilos como el Luis XIII, Luis XV y lo moderno. En sí —señala— involucra muchos elementos decorativos que “no rayan en lo atiborrado”.

A su vez, explica que se caracteriza por contar historias en los diferentes espacios de una casa o un apartamento, así que para adaptarlo “exige que se tenga buen gusto y que se logre un balance y una formalidad”.

“El maximalismo es el sobrecargo de elementos que pueden verse armonizados, siendo racionales y enriqueciendo los espacios. Si nos gustan las antigüedades, las obras de teatro, la pintura, la escultura, los adornos, incluso, los elementos que se adquieren en un viaje y evocan el recuerdo vivido, podemos hacer uso de ellos y darle a nuestros espacios una atmósfera maximalista”. 

Pinedo explica que en este tipo de ambientes los colores son importantes. Trae a colación que si se busca dramatismo, se deben hacer contrastes oscuros. Ahora, si se cuenta con muchas obras de arte, es necesaria la claridad para que el arte tenga protagonismo. 

“La casa en donde vivo, que es la de mi madre, Silvia Álvarez, es una expresión del maximalismo y es mi laboratorio, pues es donde voy sumando artículos que luego de un tiempo voy cambiando”.

Respecto a los elementos decorativos del lugar, Pinedo señala que ha involucrado algunos como una escultura de Ana Bolena, esposa de Enrique VIII, hecha en bronce; dos furias chinas; un mueble chino de color verde esmeralda; jarrones y tibores en porcelana azul y blanca; obeliscos en una imitación del mineral malaquita; un atril colonial de una iglesia y un cuadro sobre una pared gris que le da dramatismo al espacio, entre otros objetos.

“También hay rincones de la casa que cuentan con un reloj del siglo XVII napoleónico, de estilo imperio. A su vez reposan dos esculturas hinduistas en bronce, una escultura de Jaime Correa y unos portarretratos en los que sobresalen fotos de uno de mis viajes favoritos a Venecia”.

La iluminación, como la que se aprecia en esta casa, juega un papel protagónico. Pinedo especifica que las lámparas deben brindar una luz tenue y cálida que le imprima un aire elegante y una atmósfera acogedora. Adicionalmente deben ser graduales, con el fin de que los espacios se vean confortables.

Las flores, que sobresalen en varios rincones, dice que las emplea porque “dan calidez”, así como las velas y los libros. Los corales reales también los integra como elemento que irradia “frescura y fragilidad”.

odos figuran en un conjunto armado como un rompecabezas que previamente fue analizado y luego organizado de acuerdo con su gusto. Indica que para el centro de la mesa de comedor (elaborada en mármol travertino), procura agrupar elementos que construyan un “interesante foco visual”.

Respecto a las alfombras, como parte fundamental de la decoración, asegura que todas son persas del siglo XIX.

Su habitación la cataloga como su pequeño microcosmos. En ella prevalece el maximalismo e involucra elementos de todo tipo como: libros, obeliscos, una cama confortable, obras de arte, esferas, elementos coloniales, fotografías, lámparas, alfombras persas y sillas inglesas. 

A quienes desean apostarle a esta corriente, les recomienda que lo vayan adoptando poco a poco, que no se “llenen de objetos porque sí”, sino que adquieran todo aquello que cuenten una historia y le den un valor agregado a lo que ya existente en casa para finalmente lograr ambientes acogedores.

“Todo debe hacerse de forma racional, debe tener una armonía y un balance formal para que los espacios sean apacibles. Es esencial procurar que la decoración no se vea asfixiante; que contenga muchos elementos, pero que estos sean de buen gusto y siempre luzcan organizados”.

Carlos Pinedo y el maximalismo que da calidez a sus espacios

Así luce el maximalismo en una casa ubicada en el norte de Barranquilla.

Los obeliscos mezclados con los jarrones y los tibores en porcelana azul y blanca sobresalen en la decoración. Orlando Amador
La corriente del maximalismo también se puede adaptar en las habitaciones. Mezclar mobiliario de diferentes estilos es una de las recomendaciones. Orlando Amador
Esta zona del comedor combina el arte con la estampación de una alfombra persa. Orlando Amador
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