Mayo 17, 2012 - Actualizado hace 28 minutos
02 de Febrero de 2012 - 09:23 pm

El joven engranaje del Carnaval de las Artes

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Josefina Villarreal

Gina, Werner, Martha, Tito, Milena, Mauricio, Laura, Ximena y Panther: una nueva generación que trabaja por el arte.

Las oficinas de la Fundación la Cueva son por estos días un colorido caos, en donde un completo staff de talentosos jóvenes, quienes bajo la supervisión de Heriberto Fiorillo y Efraim Medina, le dan los últimos toques a lo que será el VI carnaval internacional de las artes. Para estos chicos el día comienza muy temprano y acaba hasta muy entrada la noche.

En esas horas laborales cualquier cosa puede suceder: los teléfonos no paran un instante de repicar, entran llamadas desde distintas latitudes –Italia, Argentina, México– se puede confirmar la llegada de algún nuevo artista o la desafortunada cancelación de otro.

Gina Benavides la encargada de manejar la prensa, cuadra citas, envía informes a los medios nacionales de comunicación, al tiempo que arruma afiches del Carnaval de las artes Y Fantástico, los cuales deben ser entregados en distintos puntos de la ciudad, especialmente universidades y colegios. No hay un minuto de silencio mientras la mañana trascurre, un dummy de Gabriel García Márquez que reposa en las escaleras que conducen al segundo piso, parece mirar a los muchachos cuando suben y bajan velozmente los escalones portando alguna buena nueva de los invitados internacionales. Y es que solo faltan cinco días para que la gran fiesta de la reflexión empiece. Los ánimos están al límite y el estrés a la orden del día. Milena Thinkan, productora general del evento, parece poseer el don de la ubicuidad.

Por momentos está al teléfono tratando de conseguir 20 bailarines de danza contemporánea para el show que dará un prestigioso productor teatral, el colombiano, radicado en Roma, Juan Diego Puerta, y al segundo está reunida entrevistando a un grupo de universitarios.

Para elegir los guías del evento, al minuto siguiente, la audaz Milena concreta la cifra por la compra de algunos materiales para la escenografía que lucirá el Amira de la Rosa  durante los cuatro días que dura el evento.

No hay que perder tiempo, esa parece ser la consigna. Gente entra y sale de las instalaciones de La Cueva a cada momento. Algunos preguntan por el valor de las boletas, a lo que Tito Medina, el productor del evento infantil Fantástico responde como una grabación que conoce de memoria: “estudiantes y profesores con carnet entran gratis, disfrazados entran gratis, este es un evento para todo el que quiera estar”. Al mediodía las cosas se calman un poco, los muchachos lucen exhaustos, pero son conscientes que los días que les esperan serán aún más arduos, el primer piso de la fundación queda vacío en fracción de segundos, el staff se ha ido a almorzar.

En la segunda planta encargada de los tiquetes aéreos habla con Osaliqui Valoy, chef internacional, hijo del mítico Cuco, y quien dará un inolvidable almuerzo para los invitados al Carnaval de las artes. En una amplia oficina con un  ventanal que da a la calle, el director de la Fundación La Cueva, Heriberto Fiorillo, está concentrado frente a la pantalla de su  iMac Apple.

Para él, los días también son una travesía,  junto a Efraim Medina lleva años trabajando con vehemencia para que el Carnaval de las artes se posicione cada año como el evento cultural por excelencia en el Caribe. Por ahora el señor Fiorillo prefiere seguir concentrado. Tras sus lentes oscuros permanece apacible,  aunque es consciente que por cada tecleo que da sobre su computadora, el tiempo sigue corriendo, y al tiempo es mejor llevarle la delantera hoy y siempre.

Por John Better Armella

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