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El titulo es:La Paz, emporio de la gasolina de contrabando

La Paz, emporio de la gasolina de contrabando

EL HERALDO"En La Paz no es extraño este cuadro: dormir con el peligro. La gasolina ilegal es la principal fuente de ingreso.

En la frontera con Venezuela comienza el lucrativo negocio, que pesa más que la propia vida. Quienes integran la cadena del contrabando de combustible reconocen el riesgo de transportar, almacenar y vender la gasolina que llega en carrotanques por trochas desde el vecino país a Maicao, en La Guajira, y de ahí continúa el recorrido hasta La Paz, Cesar, un emporio comercial de la ilegalidad.

En la ruta del contrabando se van fijando puntos de abastecimiento para los miles de expendedores que abiertamente ofrecen los productos en el municipio norteño de este departamento. Uribia, Albania y Cuestecitas, en la alta y media Guajira, son centros de acopio de la gasolina venezolana. Entre más cerca de la frontera más barato es el combustible.

Así una caneca de cinco galones y medio de gasolina se consigue en Uribia a 16 mil pesos; en Porsocia, corregimiento de Albania en 18 mil pesos y en Cuestecistas en 20 mil pesos. En La Paz, que es el principal destino se vende a 24 mil pesos. Las ganancias oscilan entre los 4 mil y 8 mil pesos por caneca, dependiendo del sitio de abastecimiento.

Los ‘pimpineros’ de La Paz, que son los expendedores en pequeñas cantidades, no tienen necesidad de ir hasta los depósitos en La Guajira. El surtido les llega a domicilio en viejos vehículos, especialmente Renault 18 y 21, que son acondicionados para pasar en promedio 53 canecas del combustible desde los centros de acopio hasta el municipio.

Son los que protagonizan las llamadas ‘caravanas de la muerte’ y se constituyen en apenas un eslabón de la cadena del tráfico y comercio del hidrocarburo. Los automotores no cumplen con las mínimas condiciones de seguridad. “Prácticamente quedan habilitados los puestos del conductor y el copiloto, lo demás desaparece para darle espacio a la carga”, dice uno de los transportadores, al que solo le pagan 40 mil pesos por viaje y a su auxiliar 20 mil.

Sí, porque dentro de este negocio hay mayoristas a los que les venden miles de galones en la frontera, quienes a su vez surten a los pequeños comerciantes, que no siempre tienen la logística para el transporte; que también están los dueños de los vehículos los ponen al servicio y contratan conductores y ayudantes por cada carga que traen y están los propietarios de  las bodegas para casas que las utilizan como ellos mismos o las arriendan para otros. Esto en el marco del tráfico y comercio directo.

Pero, según el secretario de Gobierno de La Paz, Indalecio la Riveira, indirectamente mayoría del pueblo se beneficia de este negocio. Restaurantes, ventas de víveres, bebidas, ropa, en fin, todo el comercio se dinamiza con el flujo de capital que representa el  contrabando de combustible.

Autoridades permisivas

El impacto social de la venta de gasolina ilegal en La Paz es tal que las autoridades no se atreven a frenarlo, ni combatirlo con todas sus fuerzas por temor a que se desencadene una catástrofe. Los ‘pimpineros’ han manifestado y demostrado en las ocasiones en que se ha intentado combatir la actividad, estar dispuestos a morir antes que perder ‘la gallina de los huevos de oro’.

El 19 de agosto de 2007 protagonizaron una asonada en el pueblo, quemaron la estación de Policía, la sede del Banco Agrario y atacaron las instalaciones de la Alcaldía, luego de que se encendieran los ánimos tras la muerte de un comerciante en enfrentamientos con la Policía que adelantaba operativos contra el negocio. En esa ocasión también bloquearon la vía que comunica con Valledupar.

La defensa del contrabando va más allá, desafiando incluso la muerte. A pesar de las múltiples tragedias viales y de un elevado número de víctimas calcinadas en las carreteras por los accidentes de los viejos vehículos usados para el transporte, y de la amenaza latente de tener a La Paz prácticamente convertida en una ‘bomba’ de tiempo’ por la cantidad de combustible que se almacena en la mayoría de las casas, ‘los pimpineros’ dicen que no les queda de otra que seguir en el negocio, argumentando la falta de oportunidades y alternativas laborales.

El propio Nilber Medina, quien el pasado lunes perdió todos sus enseres y la vivienda que habitaba en arriendo, tras un voraz incendio en el patio que servía como bodega de 200 galones de gasolina, sostuvo que continuará en la actividad porque no tiene otra forma de ganarse la vida.

“El combustible de contrabando es rentable porque uno no paga impuestos y las ganancias quedan libres, aunque es muy riesgoso por la cantidad de combustible que uno almacena”, aseguró Alexander Gutiérrez, otro de los ‘pimpineros’ de La Paz.

Puesto de control

Rafael Santodomingo, secretario de Hacienda del Cesar, dijo que junto con las autoridades de La Guajira, la Policía, el Ejército, la Dian y organismos comprometidos en esta problemática se han analizado fórmulas para contrarrestar la actividad, que según el funcionario dejan pérdidas anuales para este Departamento por concepto del bajo recaudo de impuesto de sobretasa a la gasolina del orden de los 18 mil millones de pesos.

Coincidieron en que el control debe hacerse donde sale el contrabando. Para ello se avanza en la instalación de un centro operativo en el sitio conocido como ‘Chivo Feliz’ en Hato Nuevo, con participación de todos los estamentos.

Conviven con el peligro


Los ‘pimpineros’ aunque reconocen el peligro de la actividad dicen que es mucho más rentable que vender almojábanas.

Los patios y habitaciones de las casas funcionan como bodegas. ‘Los pimpineros’ conviven con el peligro, al punto que comparten espacios en sus viviendas para almacenar el combustible, incluso en los dormitorios.

Las cantidades de gasolina de contrabando que ingresan al Cesar por los límites con La Guajira son incalculables. Álvaro Cuello, dijo que el año pasado se incautaron 74 mil 767 galones de combustible ilegal; y en lo que va de este los decomisos alcanzan los 19 mil 195 galones, que equivalen a 542 millones de pesos. Sin embargo, reconoce que las cifras representan solo una pequeña cuantía frente a la magnitud de lo que se introduce a este territorio.

Dijo que existe preocupación porque frente a los miles de galones que diariamente ingresan a La Paz, ya para los comerciantes no son suficientes las viviendas, hay tanques sepultados en el perímetro urbano, lo que representa un peligro inminente.

Por Redacción Regional

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