Más de cien medallas ganadas en diferentes países y competencias adornan los rincones de la casa de Helmut Bellingrodt Wolff, deportista barranquillero, que fue el primer colombiano en subirse al pódium en unos Juegos Olímpicos. Pero de todas estas preseas hay dos que están bañadas en plata y que ocupan un lugar muy especial, no solo en su vivienda, sino en su corazón. Aquellos valiosos metales los consiguió en las justas olímpicas de Múnich 72 y Los Ángeles 84.
Ya han pasado casi 40 años desde aquel épico viernes 1 de septiembre de 1972, cuando con su rifle, en la práctica de tiro al jabalí o blanco móvil, logró obtener 565 puntos, que le bastaron para colgarse la medalla de plata. En la tierra de sus abuelos, Helmut logró la hazaña y los colores de la bandera colombiana brillaron con firmeza. Sin duda alguna, en Múnich la historia del deporte colombiano cambió. Con la misma alegría de aquella época Helmut recuerda lo que sintió cuando vio colgada en su pecho la medalla de plata. “Lo que más recuerdo es el grito de Édgar Perea, él dijo: ‘Viva Colombia, viva Barranquilla’, después de eso lo sacaron del recinto. Se me salieron las lágrimas, cada vez que escuchó las entrevistas que me hicieron en ese tiempo la piel se me eriza. En el primer momento no lograba visualizar lo que era ganar una medalla olímpica, ya con el tiempo me di cuenta que era una cosa supremamente importante porque se partía la historia deportiva de Colombia en dos, antes y después de las medallas, y yo tuve la oportunidad de ser el primer medallista”, asegura con emoción.
Su fisonomía no parece ser de una persona costeña, pero cuando habla y hace gestos se nota a leguas que es un caribeño puro. A Barranquilla no la cambiaría ni por un imperio, por eso cuando en Alemania le ofrecieron todas la garantías para desarrollar su carrera deportiva y competir por este país, dijo que no. “Después que gané mi primera medalla el entrenador y el delegado del equipo de tiro de Alemania se me acercó y me dijo que si quería competir para ellos. Me ofrecieron muchas cosas, querían que me nacionalizara, pero no acepté. Yo soy colombiano, barranquillero”, expresa con vehemencia.
Al maestro lo tuvo en casa. Su padre Ernesto le inculcó el amor por el tiro y la disciplina que debe tener un deportista. Desde muy niño comenzó a apuntarle a cosas grandes, poco a poco fue perfeccionando sus técnicas y así llegaron los primeros triunfos. “Mi padre se unió con unos amigos y formó el primer club de tiro en Barranquilla, me llevaba a los polígonos de la Policía Nacional. A mí me gustaba el tiro y mi papá vio que a todos nos gustaba este deporte y nos empezó a entrenar. Empecé a los 10 años y ahí me destaqué. En mi primer campeonato nacional quedé de último, porque participé como infantil en categoría juvenil. Me dieron como premio de consolación 500 cartuchos que me sirvieron para entrenar”, relata Bellingrodt, quien actualmente es el cónsul de Colombia en La Habana.

Momento en el que le colocan la medalla de plata que ganó en los Juegos Olímpicos de Múnich, en el año de 1972.
Doce años después de haberse consagrado en Alemania, la gloria volvió a rendirse a sus pies. Esta vez fue en Los Ángeles, a donde llegó con la intención de igualar o superar lo hecho en Múnich. Al principio tuvo inconvenientes, pero luego sacó su casta de campeón y volvió a ocupar un lugar de privilegio. “El día anterior a la competencia, por error e irresponsabilidad, puse el arma donde no la debía poner, se cayó y cuando la cogí, el retículo de la mira se había roto. Me tocó irme para Pasadena, que está a dos horas de Los Ángeles, a buscar una nueva. Cuando regresé al polígono para poder entrenar, la organización no me lo permitió porque ya se había acabado el tiempo. A la hora de la competencia me persigné y puse toda la concentración y en dos tiros logré una buena puntuación”, cuenta mientras sonríe.
Con el tiro puso el nombre de Colombia en alto. Está retirado, pero de vez en cuando toma el rifle y vuelve a apuntarle a cosas grandes. Asegura que el tiro en Colombia ha ido evolucionando y ya tiene su candidato para los Juegos Olímpicos de Londres. “En el momento, a nivel olímpico, el único que veo con posibilidades de medalla sería Danilo Caro”, sentencia.
Helmut Belligrodt Wolff, el tirador barranquillero que con su puntería le dio la primera medalla olímpica al país.
Por Rosember Anaya Ramírez
Twitter:@rdeportes







































