Mayo 17, 2012 - Actualizado hace 23 minutos
02 de Noviembre de 2011 - 11:38 pm

Voluntarios del mundo tienden su mano a Manatí

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Jesús Rico

150 familias, unas 800 personas albergadas temporalmente, se beneficiaron de la jornada. Los más felices, los niños.

En el albergue Nueva Colonia, ubicado en Manatí –el municipio del sur del Atlántico más afectado por las inundaciones causadas por el rompimiento del Canal del Dique–, el ambiente que suele estar teñido de desolación desde hace casi un año ayer se dibujó de risas y esperanza.

El cambio de ánimo llegó de la mano de 350 jóvenes asistentes a la II Cumbre Mundial de Voluntariado Juvenil – que se realiza desde hoy en la Universidad del Norte–, quienes aprovecharon su llegada a la ciudad para donar su tiempo en beneficio de los damnificados de esta zona del Departamento y participar en una jornada de actividades liderada por Univoluntarios, de la Universidad del Norte.

Desde las 9:30 de la mañana, los voluntarios –tanto nacionales como extranjeros– se instalaron en el albergue, conformado por cambuches, carpas y casas en material prefabricado, y se organizaron por grupos en doce estaciones, cuyas actividades estaban enfocadas en la rehabilitación psicosocial y psicoafectiva, recreación, música, baile, peluquería, emprendimiento social, liderazgo comunitario, promoción y prevención en salud y asesoría jurídica, dirigidas a niños, jóvenes y adultos.

“Hoy quisimos traer una muestra masiva al mundo de un contexto que hay que transformar, que es Manatí y todo el sur del Atlántico, y que a un año del desastre todavía está en estas difíciles condiciones. El objetivo, que no es por un solo día, es articular esfuerzos para lograr la verdadera transformación, para ello la academia tiene que unirse con los sectores privado y público, y estos con los voluntarios, que somos la mano de obra calificada al servicio de los demás”, afirmó Stybaliz Castellanos, directora de Univoluntarios.

Ismail Abu Arafeh, procedende de Palestina, fue uno de los voluntarios encargados de la recreación afectiva. Tiene 27 años y ha viajado por todo el mundo donando su tiempo en labores de voluntariado. Es su primera vez en Colombia y sostuvo que está fascinado con el carisma de la gente. “Ver la sonrisa de los niños cuando jugamos con un balón es la satisfacción más grande que me llevo”, expresó en un fluido inglés, mientras secaba su sudor.

Entre las curiosidades que se encontraron en la jornada estaban un ‘pulguero’, en el que se vendía ropa y zapatos a módicos precios (entre 100 y 500 pesos), sumas simbólicas al alcance de los habitantes, y la realización de un flashmob, en el que tanto la comunidad como los voluntarios bailaban al mismo ritmo, “eso con el objetivo de promover el lema: la transformación la hacemos todos y tú no esperas a que suceda”, aseguró Stybaliz.

Posterior a la visita de los voluntarios, en horas de la noche, representantes de Univoluntarios y el gobernador electo, José Segebre, firmaron el pacto de la reconstrucción, “una iniciativa que persigue transformar y recuperar los medios de vida en el sur del Atlántico, para rehabilitar a nivel psicosocial y económicamente a la población, y que no solo sea un proceso de reconstrucción basado en obras de infraestructura”.

Por Liz Held Casalins

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