El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Policía de Infancia y Adolescencia y la Federación Nacional de Pirotécnicos –Fenalpi– se unieron para promover en esta temporada navideña la campaña ‘Ni una chispita para niños, niñas y adolescentes’, que busca concientizar a los padres, familiares y adultos sobre la importancia de mantener alejados a los menores de la pólvora.
Precisamente, ayer funcionarios del Bienestar Familiar y personal de la Policía llevaron la campaña al Paseo Bolívar, donde desarrollaron actividades y entregaron material pedagógico sobre la prevención del riesgo del uso de la pólvora por los más pequeños.
“Con esta campaña de prevención queremos enviar un mensaje que llegue al corazón y a la razón de padres de familia, cuidadores y adultos para recordarles que la protección de los niños es una responsabilidad, en primera instancia, de la familia y, por supuesto, de la sociedad y el Estado. Además, sensibilizarlos en que los niños únicamente pueden disfrutar del uso de los juegos pirotécnicos como espectadores y nunca como usuarios”, indicó Emilia Fontalvo, directora regional del Icbf.
La directora resaltó que si bien en los últimos tres años en el Atlántico no se han registrado casos de niños quemados con pólvora en Navidad, todavía hace falta erradicar también la intoxicación por ingestión de pólvora, que es un tema preocupante ya que tiene unas consecuencias funestas en la salud de los niños, niñas y adolescentes a nivel físico, psicológico, social y hasta puede causar incapacidades de por vida.
“Aunque estemos en Navidad y el ambiente sea festivo, el consumo del licor debe ser con responsabilidad para no perder de vista a los niños, sobre todo los de la primera infancia. Un descuido puede ser fatal si un niño se lleva un traqui traqui a la boca”, apuntó.
Por su parte la teniente Sandra Garay, de la Unidad de Infancia y Adolescencia, aseguró que “el deber de la comunidad es denunciar a quienes manipulen pólvora o que de forma irresponsable dejen que sus hijos jueguen con elementos pirotécnicos en esta época”.
Para esos adultos hay una serie de sanciones como multas pedagógicas que se pueden convertir en arresto, multas pecuniarias y, en casos extremos, –de acuerdo al caso en particular– podría haber perdida de la patria potestad del menor. Las denuncias pueden hacerse llamando a la línea 123 o 01 8000 910600. LHC