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Últimos pasos del padre José Antonio Valle Bayona

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El titulo es:Últimos pasos del padre José Antonio Valle Bayona

Últimos pasos del padre José Antonio Valle Bayona

Párroco José Antonio Valle, asesinado.

En una trocha cercana al kartódromo de Juan Mina, en ese inhóspito paraje, fue encontrado la tarde del lunes por uniformados de la Policía Metropolitana el cuerpo sin vida del sacerdote barranquillero José Antonio Valle Bayona, párroco de la unidad pastoral Cristo Rey de Lipaya.

Se supo que a eso de las 5, campesinos dieron aviso a las autoridades sobre el avistamiento en pleno camino de tierra, a un kilómetro de la vía principal, del cuerpo acuchillado de un hombre “alto, blanco y delgado”, que vestía jean azul y suéter tipo polo rojo. Estaba descalzo. A unos cuatro metros del cadáver, quedó parqueado un automóvil Aveo Emotion GT negro, de placa KJI-053. Sus puertas estaban cerradas, pero sin seguro. Las llaves permanecían pegadas al switch de encendido. Trascendió que este automotor era propiedad del párroco. (Ver infografía)

Policías técnicos en levantamiento de cadáveres que llegaron a la escena determinaron que la víctima recibió 17 puñaladas, entre el pecho, abdomen y espalda, y que fue dejada allí tras el ataque del agresor.

¿Por qué un hijo de Dios termina muerto de esta manera? Mauricio Badillo Barrios era amigo del padre José. Su casa, situada diagonal a la iglesia de Lipaya, en la carrera 10 con calle 73F, fue el último sitio del barrio que el cura visitó por la mañana, antes de ser encontrado muerto.

Ayer, el joven, muy consternado, dijo que el padre José llegó hasta su vivienda para tomar el desayuno, tal como lo hacía desde tres años atrás, cuando llegó al barrio.

“El padre era muy amigo de mi mamá, Virginia Barrios. Aquí desayunaba, almorzaba y cenaba desde 2010, cuando llegó acá a oficiar misas. Precisamente ayer (lunes) vino a eso de las 9 de la mañana a tomar el desayuno. Mi mamá le puso tortas dulces de harina de trigo con queso rallado, y café con leche. A las 9:30 terminó y me dijo que se iba a hacer una diligencia, que luego regresaba”, expresó el joven.

Seguido, Badillo añadió que el padre José Antonio Valle, de 48 años, vestía una camiseta blanca y jean, en el momento del desayuno. “Con esa misma ropa se montó al carro y se fue”, añadió.

Frente a la pregunta de que si el sacerdote mostró preocupación en algún momento, el joven expresó que “el padre siempre estaba alegre, y ayer (lunes) no fue la excepción. Todo fue normal”.

Pesquisas. La Policía Metropolitana encontró ayer que el vehículo del padre, a su salida de Lipaya el lunes hacia las 9:30 a.m., estuvo en varios sectores de la ciudad. La precisión pudo hacerse gracias a las cámaras de vigilancia del Centro Automático de Despacho de la Policía, CAD.

En videos quedó registrado el paso del vehículo Aveo Emotion por la calle Murillo con carrera 8, barrio La Alboraya, con destino hacia el norte. Y luego fue visto por la Cincunvalar con carrera 51B, con destino hacia el sur.

Esto, para el general José Vicente Segura, comandante de la Policía Metropolitana, corresponde al recorrido que hizo el asesino con el cadáver del padre Valle dentro del vehículo. La hipótesis surgió luego de hallar sangre en la silla y en la puerta del copiloto.

“Repudiamos este hecho, estamos trabajando para dar con la captura del asesino. Ofrecemos hasta 20 millones de pesos para la persona que sepa algún detalle sobre este individuo”, comunicó el general Segura.

Por su parte, Guillermo Polo, consejero para la seguridad y convivencia en el Distrito, dijo que, según las primeras pesquisas policiales (refiriéndose concretamente a los testimonios de familiares y allegados del sacerdote), no se tiene conocimiento de que este hubiera recibido amenazas de muerte. También mencionó que por el momento se ha descartado el hurto como motivo del asesinato, advirtiendo que la investigación se encuentra en sus primeras etapas y, “cualquier hipótesis es, por el momento, apresurada”.
Su familia. En el barrio El Romance residen los familiares del párroco asesinado.

Con dolor, Miguel Ángel Valle, su hermano menor, señaló que la última vez que vio con vida a José Antonio fue el pasado domingo en horas de la noche. Precisó que llegó a la casa a visitar a su mamá, quien está en silla de ruedas.
“Saludó, estuvo un rato y se fue. Era una persona muy buena, pero últimamente lo notaba molesto”.

Sobre su vocación, Miguel Ángel recordó que José Antonio siempre quiso ser cura desde que pisó la adolescencia. Agregó que entre la familia también hay primos que se dedican a esta labor.

Ayer, monseñor Víctor Tamayo, obispo auxiliar de Barranquilla, destacó la labor de José Valle como siervo de Dios, y que ofició bellas misas como la del recordado Joe Arroyo, un año después de su muerte.

“Se ordenó como sacerdote en 1998. Empezó como vicario parroquial en la Iglesia Torcoroma, ayudó a la construcción de la parroquia de San Isidro Labrador, barrio donde lo querían mucho, y finalmente, desde hacía tres años estaba en el barrio Lipaya, allá también era muy querido”, finalizó Monseñor.

Por Kenji Doku

 

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